Mi Diario es un medio sin escrúpulos

Mi Diario - "mala leche"
Juzkely Jácome
Juan Pablo Sáenz
Ante la masiva venta de Mi Diario —medio impreso marabino que comenzó a publicarse por primera vez en el año 2007— y después de haber leído detenidamente sus páginas, tuvimos la curiosidad de saber cuál era la opinión de los estudiantes de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA).
Nuestro interés en sondear la opinión estudiantil se debe a lo que consideramos fatal práctica periodística (si es que así puede denominarse un tipo de ejercicio tan deplorable como el que se practica en ese medio), que traspasa las fronteras del respeto hacia el ciudadano, puesto que la imagen de quienes tienen la desgracia de aparecer en esas páginas recibe una desvalorización y una minimización que afecta al común de la ciudadanía marabina.
Consideramos esto una premisa válida porque el mensaje queda claramente expresado: nadie que habite en esta ciudad merece respeto, nadie merece ser considerado un ciudadano.
¡Y eso que el periódico se autodenomina la voz del Zulia! Para lograr este cometido de restarle méritos a la población, los editores o responsables de estas páginas han convertido el desprestigio en la principal arma para lograr una “información” (nos permitimos dudar de que sea, en efecto, información) cruel y denigrante, que llega a tocar incluso a los familiares de quienes tienen la muy mala suerte de convertirse en uno de los desprestigiados de ese ¿periódico?, es decir, en alguien que por una mala praxis periodística se transforma en un reo noticioso.
Decidimos, pues, realizar unas pequeñas entrevistas en nuestros predios universitarios, específicamente entre los estudiantes ubicados entre el primer y tercer semestre de la carrera de Comunicación Social. Después de conversar con varios alumnos, observamos que hay coincidencias en las opiniones que estos tienen sobre Mi Diario, razón por la cual transcribimos completas solo dos de las entrevistas que sostuvimos.
La visión aquí plasmada es representativa, en términos generales, del seguimiento directo o indirecto que durante casi un año le han hecho a ese medio unos estudiantes que se están preparando para ejercer con dignidad y con sentido crítico el oficio del Periodismo.
Luis Francisco Orozco, de 17 años de edad y estudiante del primer semestre de Comunicación Social, nos dio la oportunidad de hacerle una entrevista para conocer su apreciación sobre el matutino Mi Diario.
—¿Qué opinión tiene usted sobre Mi Diario?
—Lo considero un periódico amarillista que atenta contra la sensibilidad del lector. No le importa violar la ética periodística a la hora de elaborar una información sobre sucesos supuestamente trascendentes. Para ellos, informar es sinónimo de burla.
—¿Usted compra Mi Diario?
—No.
—Si tuviese la oportunidad de ser jefe de redacción de Mi Diario, ¿qué haría?
—Cambiaría la manera de emitir información, haciéndola verdaderamente sensible, profesional y ética.
—¿Mi Diario utiliza esa manera tan soez de emitir información para generar dinero o por el simple gusto de ser muy crudo con el lector?
—Para generar dinero, sin duda, porque para informar de forma directa, sin ocultamientos, no se requiere ser antiético e irrespetuoso como es Mi Diario.
También obtuvimos la apreciación del estudiante Gustavo López, de 19 años de edad y quien cursa el tercer semestre de Comunicación Social.
—¿Cuál es su opinión sobre Mi Diario?
—Definitivamente, es un diario amarillista que atenta contra los derechos humanos y la vida privada de los ciudadanos.
—¿Usted ha comprado Mi Diario?
—En dos o tres oportunidades.
—¿Qué lo incitó a comprarlo?
—Una imagen que vi en una de sus portadas y por el titular de ese día: “Lo dejaron como un colador”. Esto me pareció sumamente insensible y de inmediato pensé en los familiares de esa persona. Entonces me pregunté por el tipo de Periodismo que se está practicando en este país.
—¿Usted sabe que al comprar ese medio lo está apoyando?
—No, no lo estaba apoyando. En las oportunidades en que lo compré lo hice para formarme un juicio más crítico sobre la información y el tratamiento que le da.
—Si algún día saliera reseñado en ese periódico algún familiar suyo, de la manera indigna, irrespetuosa y humillante que ya es parte de la receta “informativa” de este medio, ¿qué haría usted?
—Lo demandaría por falta de ética, por no respetar la dignidad humana de mi familiar y por lo que dejaría de ser mi familiar al ser expuesto malsanamente ante los ojos de los lectores de esta ciudad.
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