El olvido de la paz y el comienzo de la guerra en Colombia

Bandera de las FARC

Bandera de las FARC

Anabel Pachano

Manuel Marulanda, alias Tirofijo —el apodo le viene por su puntería al disparar—, comienza a ser una leyenda desde que estaba en Marquetalia, en el sur del Tolima, departamento suroeste de Colombia. Según narra la periodista colombiana Juanita León en su crónica “Caquetania, el Estado de las FARC”, incluida en su libro País de plomo. Crónicas de guerra, “Marquetalia era una de las zonas de ‘colonización armada’ promovidas por el Partido Comunista en respuesta a la violencia partidista de los años cuarenta y cincuenta”.

En esa zona, Tirofijo dirigía una autodefensa campesina cuyos miembros eran liberales y comunistas “que se negaron a entregar las armas cuando el gobierno del presidente Alberto Lleras Camargo ofreció una amnistía para ponerle fin a la violencia”, refiere la periodista. Tirofijo y su gente solicitaban acceso a la tierra para los campesinos pobres. La autodefensa de Tirofijo salió de Marquetalia cuando en el año 1964 el gobierno del Frente Nacional —que se apegaba a la ideología anticomunista de la Guerra Fría— tomó la decisión de atacar las llamadas “repúblicas independientes”, entre las que estaba Marquetalia.

El Frente Nacional fue una coalición política colombiana entre los partidos Liberal y Conservador y que estuvo vigente en el período 1958-1974. Sus principales acuerdos fueron buscar la alternancia en la Presidencia de la República y reorganizar el país después de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, quien estuvo en el gobierno entre 1953 y 1957.

La violencia en Colombia hay que localizarla después del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, en 1948. A partir de este momento se recrudece y se generaliza la violencia oficial en toda la nación. Muchas organizaciones obreras y populares son hostigadas y prácticamente desaparecidas, y en todo el país comienza una persecución de todo aquel que es considerado liberal y comunista. Impulsado por estos acontecimientos, el Partido Comunista lanza el 7 de noviembre de 1949 su consigna de “autodefensa de masas”. Pero lejos de aplacarse, la respuesta gubernamental se torna más agresiva: el presidente Ospina Pérez declara que hay un orden público alterado y decreta el Estado de Sitio el 9 de noviembre de 1949. Comienza entonces la resistencia armada, más sistemática, más ampliada.

Por eso Marquetalia, desde donde parte Tirofijo a la selva sureña colombiana. Dos años después, en 1966, el Partido Comunista creó su brazo armado: fue entonces cuando fundaron las FARC. Trescientos cincuenta hombres se dividieron en seis frentes, uno de los cuales se fue al Caquetá, departamento ubicado al sur de Colombia.

El frente de las FARC ubicado en el Caquetá creció en número durante la década de los setenta, época durante la cual el campesinado atravesaba por una profunda crisis económica debido a la tala de bosques —indiscriminada porque se querían tierras para la ganadería extensiva— y una larga sequía ocasionada por un incendio forestal. Esta crisis económica fue la causa de que los colonos se dedicaran al cultivo de la coca. Inicialmente las FARC se opusieron a estos sembrados, pero después comprendieron que unas fuerzas armadas sin dinero y prácticamente sin armas no llegarían a ninguna parte. Luego se decidieron: se podía cultivar la coca siempre y cuando sembraran también matas de maíz. Así les llegó a los insurrectos la prosperidad económica y, para 1982, las ansias renovadas de tomar el poder nacional. Entonces ya contaban con más hombres: en 1980 tenían 1.190 guerrilleros y en 1990, casi 10.000, contabiliza Juanita León.

La conclusión es obvia: la coca es lo que les permite a las FARC crecer y establecer sólidas bases en Caquetá, al que denominaron Caquetania, el Estado de las FARC, un territorio que duplica los kilómetros cuadrados de El Salvador.

Desde el Caquetá y en el Caquetá se han enseñoreado estos reyes de la coca, quienes han dominado la vida y economía del campesinado de la zona, pues son esas fuerzas ilegales las que controlan uno de los negocios más rentables del planeta Tierra.

De esta forma ese grupo guerrillero ha construido su más reciente historia. Sumergidas sus narices en la coca y en delitos como secuestros y torturas, las FARC pretenden convencer al mundo de que quieren una mejor vida y un mejor destino para el pueblo colombiano. ¡Cosas veredes, Sancho!

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Un comentario »

 
  • schavez dice:

    La Guerra Fría

    Después de la Segunda Guerra Mundial y ya iniciada la década de los cincuenta, comienza una confrontación no bélica entre los bloques occidental-capitalista, liderado por los Estados Unidos, y el oriental-comunista, dirigido por la Unión Soviética. La Guerra Fría tuvo sus campos de batalla en los ámbitos ideológico, político, económico, tecnológico y militar.

    En los Estados Unidos surgió un personajillo siniestro, de esos infaltables en épocas críticas, gustoso de ejercer el papel de celestina del régimen, llamado Joseph MacCarthy, senador que se encargó de crear una política persecutoria llamada MacCarthismo, también denominada “cacería de brujas”.

    El MacCarthismo se encarga de señalar con su dedo occidental-capitalista a todo aquel sospechoso de profesar ideas libertarias o simplemente comunistas. Es decir, todo aquel que fuese considerado una “bruja”, lo fuera o no en realidad, iba a la hoguera y no precisamente de las vanidades.

    Uno de los terrenos en los que esta persecución ideológica afincó sus dientes fue en Hollywood, donde una de las víctimas más conocidas y reconocidas fue Charles Chaplin. “Chaplin es una amenaza para las instituciones”, dice, entre otros, el senador Richard Nixon.

    El cine de Chaplin, tan crítico, tan reflejo del lumpen de Inglaterra, tan espejo de la pobreza —no solo de la del tipo de McCarthy, advertimos, sino también de la pobreza económica—, fue considerado “comunista”. Es que ser pobre es un delito y denunciarla, otro mayor.

    El fin de la Guerra Fría se inicia cuando, en 1985, la Perestroika trae aires de renovación política en la Unión Soviética. El sello de ese período se coloca el viernes 10 de noviembre de 1989, cuando finalizó la caída del muro de Berlín, iniciada 24 horas antes.

 
 
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