Vengadores anónimos

Panfleto del Grupo Exterminio
José Ángel Núñez
Pareciera como si unos vengadores de novela se hubiesen transportado a la realidad y apoderado de la vida y del día a día de los marabinos. Un panfleto publicado en algunos diarios marabinos, como Panorama y Mi Diario, sirvió de alerta a ciertas comunidades y a quienes transitan por las calles y avenidas de la ciudad a altas horas de la noche.
En el texto se amenaza con “atacar la violencia con violencia” y hacer “limpieza social”, es decir, asesinar a prostitutas, secuestradores, ladrones de carros y vendedores y consumidores de drogas. Pero no son estas personas las únicas potenciales víctimas, ya que se asegura que cualquier individuo que se encuentre después de las diez de la noche en las calles, corre serio peligro.
En el pasquín del “grupo de justicieros”, o Grupo Exterminio, tal como él mismo se denomina, se les pide de antemano una “disculpa” a los familiares de personas inocentes que se puedan ver afectados por estas acciones. Esta “gentileza” obedece a que a pesar de que en un principio las amenazas están dirigidas específicamente a las personas que se encuentren en las calles quebrantando la ley mediante el robo, la prostitución y la vinculación al mercado de la droga, ya sea como consumidores o distribuidores, los pistoleros indican que no se detendrán a preguntarle a nadie a qué se dedica y por qué se encuentra fuera de su hogar pasadas las diez de la noche. Sencillamente irán al grano, ejecutarán.
Como es de suponer, esta noticia alarmó a la colectividad y son muchas las hipótesis que se presentan en torno a este caso un tanto novelesco, ya que en Venezuela estos actos solo se habían visto en la televisión. Un ejemplo es la telenovela Por estas calles, estrenada por Radio Caracas Televisión el 2 de marzo de 1992. En esta producción que se mantuvo en el aire por dos años, un miembro activo de un grupo policial se dedicaba a la tarea de asesinar delincuentes. Después de realizar su tarea, les colocaba a los cadáveres una etiqueta en el pie, que le servía para informar que un vengador anónimo había sido el responsable.
En Maracaibo los panfletos comenzaron a difundirse desde el 26 de marzo del presente año. Los primeros circularon en el barrio Rey de Reyes (cercano a la Circunvalación número 3) y después fueron apareciendo simultáneamente en las urbanizaciones El Naranjal, La Trinidad y San Jacinto, y en los sectores Buena Vista y Los Haticos. Por otra parte, todo parece indicar que en la actualidad estas acciones criminales traspasan los límites de la ciudad marabina y poco a poco comienzan a extenderse hacia otros municipios del estado Zulia.
Si alguien ha llegado a pensar que la distribución de los panfletos es solo una forma de pasatiempo para personas sin oficio, la realidad está mostrando su verdadero rostro, pues son varios los crímenes que se han relacionado con las amenazas de los llamados “escritos de la muerte”. Luego de la aparición de los volantes ocurrieron algunas muertes en los lugares donde los textos circularon inicialmente. Los primeros ajusticiamientos ligados al escuadrón de la muerte son cuatro jóvenes tiroteados en el mes de abril en una cancha ubicada en el sector Los Haticos. A estos siguieron, también en abril, el asesinato de ocho personas: cuatro en el barrio La Chinita y otras cuatro en Ciudad Lossada. La cuenta sigue con víctimas en el municipio Rosario de Perijá, concretamente en la Villa del Rosario, donde el 5 de junio acribillaron a cinco hombres en circunstancias diferentes después de la aparición de los panfletos de la muerte.
La consecuencia inmediata de este desajuste social es el temor de la población. Por ejemplo, una vecina del barrio marabino 26 de Enero declaró al diario Panorama: “Después de las 8:30 de la noche nadie se queda en la calle, todo el mundo se resguarda por temor a que lo maten. Esto es un desierto”.

Los textos amenazan a secuestradores y otros delincuentes
Según unas declaraciones del ministro de Interior y Justicia, Tarek El Aissami, publicadas en el diario Panorama el día 22 de mayo, “detrás de la autoría de los panfletos hay grupos parapoliciales o paramilitares”. El ministro informó también que la Dirección de Crimen Organizado del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) investiga el origen y circulación de los panfletos. Sin embargo, hasta la fecha no se conocen a los autores de este fenómeno tan poco común en Venezuela.
Caso contrario es el de Colombia, donde este tipo de crímenes se hizo muy notorio en la década de los ochenta del siglo XX y aún hoy sigue azotando a ese país. En mayo de 2008 se repartieron en Bogotá y en otras 19 importantes ciudades innumerables panfletos similares a los difundidos en Venezuela, pues también planteaban el tema de una limpieza social que sería efectuada por grupos armados. La gran diferencia es que los volantes colombianos son firmados por grupos paramilitares que ya son conocidos porque están asociados con los carteles de la droga y con otras actividades ilícitas, como extorsión, robo, secuestro y terrorismo. Algunos de esos grupos son Las Águilas Negras, Los Paisas y Los 40.
Una vez que hemos alcanzado este estado de descomposición, nos preguntamos hasta qué punto debemos llegar para que el Gobierno venezolano tome cartas en el asunto. ¿Cuántos muertos tienen que amanecer en la calle para que los organismos de seguridad cumplan con su trabajo y así todos los ciudadanos podamos transitar de forma segura en el Zulia y en el resto de Venezuela? ¿Será que la vida nocturna se acabó para siempre? ¿Será que esperan que aquí se repita la historia de Colombia, donde paracos y guerrillas han desestabilizado a esa nación? ¿A partir de ahora los marabinos se tendrán que acostumbrar a sus noches de anonimato y a reuniones caseras por el mal trabajo o la indiferencia de los organismos de seguridad? ¿Cuánto afecta el resguardo obligado de la gente a los comercios que laboran en horario nocturno, como restaurantes y discotecas? ¿Cómo afecta esta situación a las personas que trabajan durante el día y estudian de noche? ¿Y qué puede pasarnos si nos enfermamos en la madrugada y nos vemos obligados a salir a la emergencia de algún centro de salud? ¿Cuándo encontraremos las respuestas a todas estas preguntas?
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